Ali Charruf Navarrete, un legado libanés de esfuerzo

Ali Charruf Navarrete, un legado libanés de esfuerzo

Recibe de manera póstuma el Legado Libanés 2021 como un reconocimiento de la comunidad de ascendencia libanesa por su trayectoria como abogado y empresario

Por Rafael Gómez Chi

Mérida, Yucatán, 6 de diciembre  de 2021.- El reconocimiento Legado Libanés 2021 fue otorgado en días pasados al destacado abogado y empresario Ali Charruf Navarrete, por su trayectoria, esfuerzo, dedicación y humanidad.

Durante la entrega de los Premios Cedros 2021, la familia de este hombre, hijo de un inmigrante procedente de Hasbaya y de una yucateca, acudió a recibir la distinción en una emotiva ceremonia llevada a cabo la noche del jueves de la semana pasada.

Luego de la bienvenida que dio el presidente del Club Libanés de Mérida, Elías Dájer Lixa, por medio de un video se narró parte de la vida de este empresario que nació en Mérida el 18 de septiembre de 1947 y fue el tercer hijo de Ali Charruf Baduy y Velia Navarrete Pérez. Su padre fue comerciante y ganadero desde que llegó a tierras yucatecas en 1927 y él lo acompañó desde pequeño en los negocios como la tienda Río Grande en el Paseo de las Bonitas, en la calle 65, y el rancho Santa Rosalía Xcantún, en Panabá.

Ali se graduó de Abogado en la Facultad de Jurisprudencia en la entonces Universidad de Yucatán en 1953. Dedicado a los deportes, en noviembre de 1974 se casó con Miriam Isela Álvarez Canto, con quien tuvo tres hijos. Y realizó prácticas en despachos de otros profesionistas hasta que fundó el suyo en el edificio Aladino, en el Centro Histórico.

Varias generaciones de profesionistas pasaron por sus oficinas y hoy son reconocidos como exitosos abogados bajo el selló distintivo. “No juzgaba ni se sentía superior a nadie, él era un hombre justo”, dijo de él su amigo el empresario Jorge Habib Abimerhi.

En 1978 adquirió La Anita, fabrica de condimentos y salsas, y gracias al trabajo de la familia y el apoyo de colaboradores, se convirtió en el Corporativo La Anita. Pero no dejó la abogacía, sino que continuó como hombre generoso e incluso apoyando causas sociales, como Grupo Palestinos, donde los niños hacían deporte para alejarse de vicios como las drogas.

“Él seguía la máxima de que lo que hace tu mano derecha que no lo sepa la izquierda para que tu Padre que está en lo secreto te recompense, así era él, no alardeaba de lo que hacía, ayudaba a mucha gente conocida y también a los que no conocimos”, subrayó el presbítero Jorge Castillo Segura, quien fue su amigo.

En los tiempos difíciles de la banca mexicana, publicó en varios medios de comunicación locales y nacionales el artículo “Del anatocismo y sus falacias, a los desafortunados deudores de la banca nacional”, a fin de ayudar a propios y extraños a resolver con éxito y satisfactoriamente los asuntos que aquejaban a los empresarios.

“Usó sus conocimientos y experiencia como abogado para defender el patrimonio de gente de origen libanés y de la sociedad yucateca”, agregó Habib Abimerhi.

“Era admirable, daba el mismo trato e importancia al más encumbrado empresario que al más humilde obrero, nos enseñó a ser responsables y humildes, a cumplir con el mayor esmero para proteger los intereses de quienes nos confiaran sus problemas, tenía muchos dones que compartía de manera natural, su generosidad marcó para siempre nuestras vidas y las de todos los que lo conocimos”, dijo la secretaria General de Gobierno, María Fritz Sierra.

En 2011 le diagnostican fibrosis pulmonar, pero aún convaleciente daba asesoría jurídica a quien lo necesitara. “La Sensibilidad y calidad humana de Ali era única y ese simple hecho le da autoridad moral”, añadió Habib.

El reconocimiento lo recibieron su viuda Miriam Isela Álvarez Canto, Ali, Miriam Haniya y Sihan Charruf Álvarez. Y en la ceremonia, el embajador de Líbano en México, Sami Nmeir dijo que es motivo de alegría asistir a la entrega de estos reconocimientos a una comunidad de ascendencia libanesa debido al vínculo muy íntimo que existe entre ambas naciones y pueblos.

El alcalde Renán Barrera Concha dijo que quienes reciben los reconocimientos por su humanismo, solidaridad y son motivo de orgullo para la ciudad, porque la comunidad libanesa es ejemplo para lograr lo que pocos pueden, destacó