Por Redacción
Mérida, Yucatán, 16 de febrero de 2026.– Si algo quedó claro este fin de semana es que al Dios Momo le encanta la alegría con orden. El sábado y domingo, Ciudad Carnaval en Xmatkuil fue un mosaico de colores, risas y música, donde 40 mil almas el Sábado de Fantasía y 36 mil el Domingo de Bachata se entregaron al encanto del Circo Carnaval Mérida 2026.

Desde temprano, familias enteras, turistas disfrazados y hasta mascotas con antifaces ocuparon su lugar en el derrotero. La presidenta municipal, Cecilia Patrón Laviada, llegó con sonrisa de anfitriona para inaugurar la experiencia más inclusiva del carnaval: la Sala de Autorregulación, un refugio sensorial con cascos de cancelación de ruido que, dicho sea de paso, son la envidia de cualquiera que quiera escuchar el merengue sin perder la cordura.



El desfile sabatino fue un carrusel de comparsas, trapecistas, alebrijes y jóvenes que desafiaban el fuego, mientras 19 carros alegóricos se paseaban como estrellas de cine. Julián Gil y Ninel Conde levantaron suspiros, y cuando la noche cayó, Caifanes prendió el Montejo con sus clásicos, haciendo cantar a más de 32 mil asistentes como si el viento soplara puro rock.




Domingo no se quedó atrás: el Desfile de Bachata fue un derroche de ritmo y obsequios voladores. Entre la música de Legado NR y la participación de Galilea Montijo, Emmanuel Palomares e Isaac Moreno, el público brincó al compás hasta llegar al baile final con Junior Klan, que puso a girar a 8 mil espectadores en el Centro de Espectáculos.



La seguridad fue tan protagonista como la alegría. Policías municipales, guardaparques y cuadrillas de Servicios Públicos trabajaron sin parar para que cada confeti cayera donde debía. Chalecos reflectantes, barredoras y rutas de transporte gratuito –incluyendo la famosa Ruta Mujeres Seguras– formaron parte del espectáculo logístico que permitió que todos disfrutaran sin sobresaltos.

Entre luces, merengue, samba y carcajadas, el Circo Carnaval Mérida 2026 demostró que se puede bailar, cantar y reír en un ambiente limpio, seguro e inclusivo. Y, por si alguien lo dudaba, la fiesta sigue: el Dios Momo no descansa y la ciudad tampoco.