Pleito de poder en el Macay

Pleito de poder en el Macay

Si se fracasó para gestionar recursos ¿no será que la Fundación pueda regresar este hermoso lugar a la comunidad artística (pero a toda, no solo a las artes visuales) del estado?

Por Mitsuo Teyer Mercado

Mérida, Yucatán, 2 de agosto de 2021.- Lo ocurrido la semana pasada con el cierre temporal del Museo de Arte Contemporáneo Ateneo de Mérida es un duelo de poderes. Cuando el Licenciado Rafael Pérez y Pérez, Director general del Museo Macay, denunció el “culturicidio”, toda vez que el Ejecutivo local no otorgó el presupuesto en tiempo y forma, con bombo y platillo cerró de manera simbólica este espacio cultural. Fue extremadamente fácil atacar al villano favorito de las causas progresistas de Yucatán: El gobernador Mauricio Vila y, por consiguiente, a su Secretaria de Cultura.

Sin embargo, hay un pequeño inconveniente en todo esto: el Museo de Arte Contemporáneo no es un ente, oficina o despacho del Ejecutivo estatal. El predio número 502 letra B del centro de esta ciudad es propiedad del gobierno federal y ha sido, por 28 años, la sede de operaciones de la Fundación Cultural Macay A.C. que administra al Museo. Se parecen pero no son lo mismo. 

Es público que el Ingeniero Fernando Ponce García es el presidente de esta asociación civil y que ha hecho y rehecho lo que ha querido con la fundación y el dinero de la misma… y también con el espacio. Es el presidente al final de cuentas. Nada más que en la visión del actual gobierno, no le apuestan mucho que digamos a sus formas de hacer cultura y mucho menos en épocas pandémicas. 

Existe un convenio de apoyo, que pareciera que fue escrito con la sangre de Kukulkán, inamovible y eterno. El gobierno del Estado “TIENE” que darle dinero a la Fundación, no importa que haya otras necesidades culturales u otras asociaciones civiles que hacen muchísimo más por la cultura en todo el estado. ¿Nuestra realidad sigue siendo la misma de hace 28 años? Lo dudo, sumado a que la institución no ha rendido cuentas de transparencia en los últimos dos años.

Es una realidad que el presupuesto del MACAY ha disminuido drásticamente y hoy la situación reventó, pero con toda la intención de que esto suceda. El gobernador tomo una decisión: “no más dinero al MACAY”, a sabiendas de a quien le estaba diciendo que no, nada más y nada menos que a Fernando Ponce García, no a la cultura, no al museo. La salida fue la fácil: si no me pagas, cierro el espacio.

Existe una solución y creo que es la legalmente viable: si ya no hay condiciones para operar el majestuoso Ateneo por parte de la Fundación, si no bastaron 28 años haciendo cultura con recursos públicos, si se fracasó para gestionar unos cuantos millones con el gobernador, con el gobierno federal o ya de perdida con el Ayuntamiento de Mérida, ¿no será que la Fundación pueda regresar este hermoso lugar a la comunidad artística (pero a toda, no solo a las artes visuales) del estado? 

Salvador Alvarado planeó que el Ateneo fuera un lugar donde la población tuviera acceso a la cultura. Recuperemos esa visión. En Yucatán hay mucha gente que sabe hacer empresa cultural más allá de la dádiva pública, curiosamente solo necesitan un espacio. En Yucatán hay el suficiente talento y capacidad por encima de las decisiones de la élite política y empresarial que hoy se llevan entre las patas un hermoso y emblemático lugar, por andarse midiendo el ego y cuidándose la cartera. El arte y la cultura de Yucatán son los paganos de este pleito de poder.