Una yucateca a la hora del té inglés. Parte VII. El Barrio

Una yucateca a la hora del té inglés. Parte VII. El Barrio

Por Alma Burgos Simón

Yo nací y crecí en la colonia centro de Mérida Yucatán, muy cerca de la Esperanza. A mis 26 años conseguí mi propio hogar y dejé el de mis padres para mudarme a Ciudad Caucel, pero también pasé gran parte de mi vida por el rumbo del Chem Bech o Pensiones, donde vive mi familia.

Como todos los yucatecos sabemos, para encontrar una dirección nos dicen una colonia, la calle de la casa o negocio con sus cruzamientos, sin embargo, en el Reino Unido, como en otras partes de México y el mundo, este no es su sistema.

En ese país no hay colonias ni calles enumeradas, existen zonas denominadas barrios. Como ejemplo, yo vivía en la calle Heavygate Road, esquina con Matlock Road en la casa número 172”a” en el barrio de Crookes.

Esta zona, como ya hemos visto en historias pasadas, se ubica en la cima de una de las tantas colinas de la ciudad de Sheffield y está a unos 25 minutos en camión del centro de la misma.

Crookes era una zona comercial, donde se ubican desde supermercados, fruterías, ferreterías, cafeterías e incluso restaurantes.

También, a lo largo de esta avenida, que abarcaba unas 25 calles había por lo menos 4 charitys que son tiendas de segunda mano, donde venden objetos donados por las personas y en las que las ganancias son donadas a alguna causa.

De esas, dos apoyaban la investigación de enfermedades y personas con cáncer, pero también había apoyo a otras causas como la de los animales.

Este será todo un tema de otra historia, que yo me volví fan de comprar en estos lugares, donde podías encontrar auténticos tesoros por unas cuantas libras, además de encontrar muy positivo el mecanismo para la recaudación de fondos que ayudan a diferentes causas.

Crookes sería algo así como la versión de alguna colonia meridana como la Alemán, donde vive gente de clase media alta, mayoritariamente mayor y con grandes parques a sus alrededores.

Por lo cual era muy común ver a personas de la tercera edad yendo a hacer sus compras, paseando por los parques, incluso había una casa de retiro, donde viven todos juntos, algo que es culturalmente común en Inglaterra, incluso muchas personas planean que su retiro sea de esta manera.

Mientras que otras tantas su sueño máximo de retiro es dejar lejos los días lluviosos y fríos de su país y migrar a un lugar más cálido y uno de los destinos más elegidos para esto es España.

Crookes es una zona muy tranquila, rodeada de escuelas, iglesias y consultorios de atención médica de su seguro social llamado National Health Sistem (NHS). 

A comparación de donde yo crecí, una calle céntrica donde el tráfico era el pan de cada día y en la que difícilmente los niños podíamos salir a jugar a las calles, en Crookes se respiraba un ambiente de tranquilidad y silencio.

En gran medida porque muchas de las calles eran tan inclinadas que no pasaba por ahí el transporte público.

Los vecinos no eran muy amistosos, pero no por un mal motivo, simplemente es el carácter general de los británicos, son gente amable, pero no amiguera o no tanto como lo son los mexicanos que saludamos a todo mundo, incluso caminando en la calle te cruzas a alguien y te dicen: “Buenos días”, pues ahí no, son mucho más reservados.

Sin embargo, un vecino de frente, llamado Alan, un hombre fácilmente de unos 70 años que seguramente ya estaba jubilado, ocupaba su tiempo libre en una venta de garaje en su casa, en la cual tenía de todo, desde películas, libros, muebles como bancas, mesas y sillones, hasta autos clásicos de los años 20´s e incluso una ocasión, estacionado a las puertas de su casa había un trineo de Santa con todo y renos.

Era un hombre muy amable que en más de una ocasión nos regaló cosas para la casa, porque algunos de los objetos en su garaje eran gratis. Gracias a él tuvimos nuestras primeras bancas en el departamento.

Una de las cosas negativas de vivir en este barrio ubicado en la cima de una colina, es que en invierno cuando nevaba el transporte público no subía hasta esta zona, dejándote (al menos a mí) al menos a 5 paradas de la más cercana a mi casa.

Esto significaba que, si salías al centro con nevada, podías tomar el autobús de regreso, pero llegaba al inicio de la cuesta y de ahí tú debías seguir solo y con tus propios medios que, en mi caso, al no contar con otro sistema de transporte significaba que sería a pie. 

Continuará…