La SSP desmintió que su titular estuviera involucrado y el caso reabrió el debate sobre el oficio periodístico: verificar antes de señalar
Por Rafael Gómez Chi
MÉRIDA, Yucatán, 10 de abril de 2026.— Un hecho de tránsito múltiple registrado a la altura del kilómetro 6 del Periférico de Mérida se convirtió en tema de conversación pública no solo por el choque, sino por la rapidez con la que circularon señalamientos sin verificación, incluyendo uno que atribuyó el incidente al titular de la Secretaría de Seguridad Pública.
En un primer comunicado, la SSP informó que en el percance estuvieron involucrados tres vehículos particulares y una unidad oficial asignada a labores de vigilancia. Indicó que todas las personas fueron valoradas por paramédicos y que una mujer de 26 años requirió traslado para atención médica, reportándose fuera de peligro. También señaló que, conforme al protocolo aplicable cuando participa una unidad oficial, se dio intervención a las instancias competentes para el levantamiento de información, el seguimiento administrativo y la activación de la póliza de seguro.
Horas después, la SSP emitió una aclaración institucional para rechazar “de manera categórica” la versión que señalaba a su titular como participante del hecho. La dependencia sostuvo que esa afirmación era falsa y precisó que, al momento del percance, el titular se encontraba en el edificio de la Secretaría. Añadió que la unidad mencionada en redes está adscrita a personal uniformado de la Subsecretaría de Vialidad asignado al periférico.
En paralelo, el debate se amplificó por un video en el que se observa un intercambio tenso entre un elemento y un representante de medios. La SSP informó que el elemento fue turnado a Asuntos Internos y recordó que, en hechos de tránsito, el personal operativo delimita perímetros de seguridad para resguardar la zona conforme a la normatividad aplicable.
Más allá del choque, el episodio dejó una lección incómoda para los medios de comunicación y las audiencias: cuando un medio decide poner un nombre propio en la escena sin corroborar, el impacto no es solo reputacional para la institución señalada; también erosiona la credibilidad del propio medio y contamina la conversación pública. En incidentes de este tipo, el rigor no es un lujo: es el filtro mínimo entre informar y desinformar.
Se los dice un periodista que ha reclamado airadamente la labor de un periodista.