Por Redacción:
Ciudad de México, 30 de julio de 2026.– Zhenli Ye Gon, el empresario de origen chino que en 2007 desnudó a la política mexicana de altos vuelos con la frase “o coopelas o cuello”, fue sentenciado a 15 años y un día de prisión por operaciones con recursos de procedencia ilícita.
El fallo, emitido por un juez federal en la capital, incluyó una multa de 140 mil 400 pesos, la suspensión de derechos políticos y civiles, y la negativa de cualquier beneficio para sustituir la pena.
La Fiscalía General de la República, a través de sus áreas especializadas en delincuencia organizada, logró sostener ante el tribunal la ruta del dinero: transferencias ilegales por más de 33 millones de dólares, canalizadas hacia paraísos fiscales desde México mediante una casa de cambio y la empresa Constructora Inmobiliaria Federal.
El eco mediático de este caso revive inevitablemente el escándalo que estalló hace casi dos décadas, cuando las autoridades descubrieron 205 millones de dólares escondidos en una residencia de Lomas de Chapultepec. Aquella incautación, acompañada de la célebre frase atribuida a Ye Gon, desató un vendaval político que sacudió al gobierno de Felipe Calderón Hinojosa y abrió un debate nacional sobre la corrupción y el tráfico de influencias en las altas esferas.
Extraditado desde Estados Unidos en 2019, Ye Gon enfrenta ahora el desenlace de un proceso contra el lavado de dinero, al que se suma la presión mediática, el morbo social y la memoria de sus palabras.
El caso se cierra –al menos por ahora– con su reclusión en el CEFERESO Número 1 “Altiplano”, en Almoloya de Juárez.