Por Carlos Augusto Evia Cervantes
Mérida, Yucatán, 12 de marzo de 2025.- En el año 2000, el grupo de espeleólogos que luego se denominaría Ajau fue a hacer un trabajo en los subterráneos de la comunidad de Cisteil, en el municipio de Yaxcabá. Esta mano de obra fue requerida por Teresa Ramayo Lanz y los resultados fueron incorporados en su libro Cisteil de Canek, pasado y presente.
En Cisteil se observarán sascaberas de varias formas y con distintos grados de explotación. Algunas estaban en áreas muy próximas a las estructuras prehispánicas y otras exactamente debajo de ellas. En cualquiera de los casos, se cumplió la relación entre las cuevas y los sitios arqueológicos que Juan Luis Bonor observó en Mesoamérica y denominó «relación cueva-pirámide».
El primer subterráneo estudiado fue la Cueva Tuyul. Ante la ausencia de un nombre previo y para crear la referencia necesaria, la denominamos así, ya que de ella se extrajo un nido de termitas al cual los campesinos conocen como tuyul. Esta cueva tiene 20 metros de largo por 3 metros de ancho en promedio.
Se trata de una cavidad que fue horadada para el aprovechamiento del material pétreo, aunque ya nadie la explotaba desde hacía aproximadamente 15 años. La altura en la entrada es de apenas 56 centímetros, pero al avanzar en su interior se va haciendo más amplia y alta, de tal forma que en la parte central ya se puede estar de pie.
Esta cavidad se clasificó como sascabera. A pesar de su longitud, no tenía columnas que sostuvieran el techo de la bóveda. Como única fauna observamos grillos, arañas y murciélagos. Cerca de la Cueva Tuyul, a unos cinco metros de distancia, registramos un abrigo rocoso que tenía adosado un muro de piedras. Su entrada medía cinco metros.
Posteriormente, trabajamos en tres sascaberas más pequeñas que se encontraban en el área que ocupa un sitio arqueológico y, como no había algún antecedente que nos permitiera saber el nombre, llamamos a Jacinto a cada una.
Jacinto I es una cavidad con un desarrollo de aproximadamente seis metros de largo. Vista en planta, presenta una forma triangular, siendo la base la entrada principal y el vértice una salida secundaria. En su interior se encontraron diversos fragmentos de cerámica y una cuenta del tamaño de un botón, elaborada en hueso.
La sascabera Jacinto II presenta una planta casi rectangular, con 15 metros aproximadamente entre sus puntos más distantes. En promedio, su ancho es de nueve metros; su altura promedio es de un metro, y en su estrecha entrada presenta una gran cantidad de piedras colapsadas.
Jacinto III es una sascabera de ocho metros de largo por cuatro de ancho, con marcas de haber sido explotada para la extracción del material, igual que las anteriores.
El estudio de estas cavidades nos permitió entender mejor cuál fue la importante función de las sascaberas en los sitios arqueológicos de Yucatán.