De trova y paisajes sonoros

De trova y paisajes sonoros

Por Ricardo Maldonado Arroyo

Mérida, Yucatán, 17 de noviembre de 2021.- Por su labor en la preservación y divulgación de las creaciones musicales de Yucatán, el pasado 26 de octubre la Sociedad Artística “Ricardo Palmerín” condecoró con la medalla homónima a dos personalidades: Ricardo Vega Díaz, director del grupo Yahal-Kab, y Paúl Rodríguez González, gestor de archivos sonoros.

Mi amistad con el segundo me permitió acercarme a su espacio de trabajo para charlar al respecto. “Por ahí escuché alguna una vez: si ese libro que quieres no existe, créalo tú. Lo mismo me pasa. Si hay algo que quiero escuchar y no lo encuentro, pues hay que hacerlo, hay que grabarlo y, además, que le sirva a todo mundo”. 

En 2009 Paúl se convirtió en el director fundador de la fonoteca “Ada Navarrete” que pertenecía al Centro de Investigaciones Artísticas “Gerónimo Baqueiro Foster”. El Centro resguardaba un nutrido acervo de música y canción popular yucateca que estimó, inicialmente, en 4,000 documentos fonográficos, compuesto por casetes, discos compactos, discos long play (LP), videos VHS y Beta, discos de 78 revoluciones en distintos formatos (vinil, goma laca, pasta) cintas magnéticas, cintas de carrete abierto, etcétera. El primer paso fue asignar un espacio propio a la fonoteca, obtener mobiliario y generar condiciones para catalogar e inventariar el material. Posteriormente, habilitar los servicios para usuarios, despertando su interés y procurando su accesibilidad. Hoy en día la fonoteca cuenta con más de 60 mil documentos sonoros.

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Paúl tuvo un acercamiento previo a la trova haciendo investigación antropológica. De manera particular, desde 1998 grabó testimonios y paisajes sonoros para “El baúl”, “Revista universitaria” y “Lo nuestro”, extintos programas de radio de la Universidad Autónoma de Yucatán. Al intentar rescatar dichas grabaciones cayó en la cuenta de que la gran mayoría se perdió. Los materiales se reutilizaban por razones económicas o, en caso de almacenarse, no siempre existían las condiciones para su conservación. Su formación en los campos de la bibliotecología y la archivonomía, reforzada por la aproximación a instituciones como Radio Educación y la Fonoteca Nacional de México le proporcionaron, no solo conocimiento de la importancia del patrimonio sonoro, sino también herramientas para gestionar su preservación y divulgación.

Actualmente, la fonoteca “Ada Navarrete” es administrada por la Dirección de Investigación de la Escuela Superior de Artes de Yucatán y su riqueza documental la convierte en un archivo único fuera del radio de influencia de la Ciudad de México. Además del fondo musical, también se han creado el fondo de paisajes sonoros y el fondo de la palabra. Una particularidad de los archivos sonoros es que, además de resguardar documentos, se han ocupado de generarlos. Profesionales del patrimonio han recogido testimonios, conciertos, sonidos ambientales y urbanos de nuestro presente. Sonidos de Yucatán atrapados para la posteridad.

Adicional a su trayectoria en la antropología y los archivos, Paúl ha dedicado buena parte de su vida a la docencia en nivel secundaria y superior. Aunque ya no está a cargo de la mencionada fonoteca, ahora tiene la responsabilidad del archivo de concentración de la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán, en el que se depuran, seleccionan y clasifican los documentos que compondrán el archivo histórico. Es presidente de Bibliotecarios del Sureste, Asociación Civil y miembro de Red Iberoamericana de Preservación Digital de Archivos Sonoros y Audiovisuales. Su visión a futuro es la creación de un instituto sonoro y audiovisual para Yucatán que reúna los materiales dispersos en bibliotecas y archivos nacionales y extranjeros.