Vila, la fría soledad de la mitad del sexenio

Vila, la fría soledad de la mitad del sexenio

Primera Parte

Por Mitsuo Teyer Mercado

Mérida, Yucatán, 8 de octubre de 2021.- Vi al Gobernador justo el 30 de septiembre, el último día de sus primeros tres años de gobierno. Absorto en su camioneta, leía en silencio lo que supongo era su discurso para inaugurar «Expo Foro de Energía Yucatán 2021».  Lo llevaban a toda velocidad por la calle 60, rompiendo plaza, como dicen. 

Aunque a veces se le da una connotación diferente a la palabra absorto, según el diccionario  Oxford, es aquel que dirige toda su atención a una actividad o pensamiento, aislándose de lo que lo rodea. Y justo así está el gobernador: Absorto en su meta personal, meta nada pequeña por cierto, pero muy clara para los que lo conocen: la candidatura presidencial 2024.

Pero para que eso se concrete faltan más o menos dos años y medio, siendo este un momento oportuno para la reflexión y análisis. Hay tres años de decisiones públicas que buenas o malas, en contra o a favor, nos sitúan justo en un punto de inflexión de este gobierno. Con poco tiempo para concretar, cada día se aleja o se acerca a su meta.

No voy a convertir este espacio en un recuento de los grandes éxitos de Mauricio Vila Dosal, pero es necesario el contexto: ganó el Congreso local, es el Gobernador mejor calificado de la «alianza opositora» y el mejor en el sur del país, solo que esa situación es por obra y gracia del señor… AMLO.

Hasta ahora todos los fuegos políticos y públicos locales se apagan o se ignoran porque no queman mucho. Lo peor, se olvidan por el grueso de la población, con una facilidad que da miedo. Sin nadie con la capacidad de aglutinar a la oposición, sus operadores (muchos ex-priistas) han estado manejando políticamente a su antojo nuestra capital (pero no el Municipio) pactando en el interior del estado con los caciques que persisten en los municipios de Yucatán, evaluando el costo-beneficio electoral de cada situación.

Esto ha sido algo relativamente fácil, ya que en Yucatán los partidos políticos se están convirtiendo rápidamente en figuras obsoletas que no tienen nada atractivo que ofrecer a la ciudadanía. Sus ofertas públicas son francamente ocurrencias y salvo ciertas excepciones, la generalidad de los partidos locales son comparsas del Gobernador o su crítica es tibia y carente de un plan de acción.

Nos encontramos que el animo triunfalista es la constante en el gabinete. Muchos ya se ven hasta en cargos federales de alto octanaje. Ya saben, el futurismo político. Lo que realmente preocupa a varios de ellos, es que no todos dentro del equipo tengan clara la magnitud de la meta del Gobernador, situación que ha empezado a generar roces y patadas bajo la mesa.

Antes de meternos de lleno al análisis sobre la vialidad o inviabilidad de la meta personal de Vila, lo cual será motivo de la próxima entrega, vale la pena hacer un muy sencillo análisis de Fortaleza-Oportunidad-Debilidad-Amenazad (FODA) de estos tres años; al fin y al cabo es un método administrativo que hasta la fecha es vigente.

Fortaleza. Su relación con AMLO. Buena parte de que a Vila no se le toque ni con él pétalo de una rosa, como sí pasa en otros estados donde gobierna el PAN, es que en esos estados no hay obras como el Tren Maya, así como todas las inversiones públicas y privadas (aunque vengan de bolsas no regionales) y es así dónde todos olvidan los colores, no hay mafia del poder y hasta hay coordinación logística para que todo salga bien y bonito.

Oportunidad. Su reciente control del Congreso y la posibilidad de modificar las leyes de Yucatán. Hay mayoría panista y es un logro que se le atribuye a su equipo político. Queda la duda si están a la altura de la situación o recrudecerá la pelea de egos, que hoy empieza a calentar el Congreso. En menos de un mes, los casi 14 años que dominó el PRI quedaron borrados. Le toca en dos años y medio hacer una legislación de avanzada, en pro de los derechos humanos y garantizar un sano equilibrio de las fuerzas políticas a su favor. ¿Podrán?

Debilidad. ¿Ha escuchado la frase «los panistas no quieren a Vila»? Es parcialmente cierta. Muchos panistas de la vieja guardia lo mascan pero no lo tragan. De hecho a otro tanto les cae mal y dicen que es el Gobernador panista más priísta del país. Algo de razón tienen. La incorporación a su equipo de trabajo de cuadros de ese partido, o lo que queda, le permitieron ganar la elección de manera aplastante. Esta debilidad la intenta cubrir con alianzas inverosímiles entre las que destacan el regreso de Ivonne Ortega, la candidatura del #amigolibo y los dos  diputados federales que por muy morenos que se digan, son más que nada color verde eco-harrysta. El Diario de Yucatán, bastión de la ultraderecha hasta la fecha, no se lo perdona, ni perdonará.

Amenaza. La clase empresarial de antaño o muy antaño. El Gobernador no es el tipo favorito de la élite empresarial yucateca y de sus agentes económicos, ya que si bien ha congregado varios interés a su alrededor, determinadas acciones como la Bici Ruta, el Estadio Sustentable y la incorporación de otros jugadores en temas como energías renovables y en lo general la antigua proveeduría del servicio público que ha sido afectada por la redistribución de consentidos en los contratos de obras públicas o adquisiciones, han hecho que estos agentes económicos le han dado uno que otro rozón mediático, eso sin impactar gran cosa en la opinión pública.

Ahí Vila juega con conocimiento de maneras del recalcitrante empresariado yucateco: no invierten ni en sus empresas, que van a estar en invirtiendo en propaganda focalizada en dañar su imagen.

El FODA nos arroja que le ha sido fácil porque se la han puesto fácil, pero no todo ha sido miel sobre hojuelas en estos tres años. La pandemia lo puso a prueba (literal, le dio Covid) y salió fortalecido. Respecto al manejo de está situación, la brincó y ya, sin tanto triunfalismo y tampoco sin arrancarse las vestiduras por malas decisiones con declaraciones históricas o histriónicas.

Hay gente que en política tiene todo para hacer un gran papel y aún así la riega. Por el contrario, Vila aprovecha cada oportunidad que se le presenta a nivel político y eso ha hecho los últimos tres años. Sin embargo, vienen los años de las decisiones difíciles y entender que todo tiene un costo. ¿Tendrá el capital político para pagar y llegar a su meta? Si mira alrededor y soluciona las ocurrencias de su equipo cercano y no tan cercano, logrando que la clase política nacional lo vea como lo ve Marko Cortés, tendrá mayores posibilidades. De lo contrario será otro yucateco que lo intentó.

Puede estar absorto, sí, pero hay que entender que se le acabó el modo «fácil». Tiene muchas fichas para jugar pero será en modo «maestro». Y ahí hay que mirar a cada rato para todos los frentes. La mesa esta servida pero para llegar al postre,  todavía falta comerse la sopa fría. Provecho.