Por Redacción
Mérida, Yucatán, 27 de enero de 2026.– La heladez ocasionada por el norte ha disparado las ventas de las panaderías locales en 30 por ciento, debido a que los meridanos buscan refugio no solo en chamarras y cobertores, sino también en el aroma reconfortante del pan recién horneado.
El incremento en las ventas se observa tanto por las mañanas como por las tardes en panaderías de todos los rumbos que registran filas de vecinos ansiosos por llevarse una charola de pan dulce y, con especial fervor, pan francés.
“Cuando hace este frío, el cuerpo lo pide”, dijo entre risas la propietaria de una panadería familiar en el centro histórico. “En días así, vendemos hasta 30% más. La gente viene por conchas, cuernitos… pero el pan francés vuela”.
El fenómeno tiene explicación científica: el organismo necesita más calorías para mantener su temperatura interna, lo que despierta un impulso por los carbohidratos. A ello se suma el factor emocional. Con la luz solar reducida, los niveles de serotonina bajan, y un pan calientito —acompañado de un café, chocolate o atole— se convierte en un bálsamo para el ánimo.
Las redes sociales también han documentado esta tradición meridana. En TikTok proliferan videos de jóvenes que muestran sus desayunos de café con pan francés o galletas globitos “Es nuestra forma de sentirnos en casa, aunque afuera sople el norte”, comenta un usuario en la plataforma.