Por Redacción
Mérida, Yucatán, 28 de enero de 2026.- El precio por litro de gasolina en promedio cuesta 13 pesos, muy cerca de los 10 que ofreció Andrés Manuel López Obrador en su campaña presidencial de 2018, pero el consumidor paga alrededor $23.69 para la gasolina Magna y $27.08 para la Premium, debido a la carga de impuestos y factores externos.
Esas cifras que reflejan no solo el vaivén del mercado internacional, sino también el peso de la carga fiscal que recae sobre cada litro, por lo que es materialmente imposible que algún día la gasolina cuesta 10 pesos para el consumidor final.
Según datos oficiales, aproximadamente el 48% del precio final corresponde al costo de adquisición, refinación, transporte y logística. Pero es el componente impositivo el que concentra la atención: el IEPS federal para 2026 se fijó en $6.70 pesos por litro de Magna —un incremento frente a los $6.45 de 2025—, mientras que para Premium es de $5.65 y en diésel asciende a $7.36. A ello se suman cuotas estatales, que rondan los 59 centavos por litro.
El IVA, con su carga del 16% sobre el precio final, eleva aún más el impacto fiscal, de tal forma que los impuestos representan alrededor del 44% del precio pagado por el consumidor. El margen de comercialización —que incluye la operación de gasolineras y transporte final— apenas abarca el 8% restante.
Especialistas subrayan que este esquema deja al consumidor vulnerable ante tres factores clave: la cotización internacional del petróleo (RBOB), las fluctuaciones del peso frente al dólar y las decisiones gubernamentales sobre estímulos o ajustes al IEPS, que buscan mitigar escaladas abruptas. La ubicación geográfica también pesa: transportar gasolina a zonas remotas encarece el litro en los surtidores locales.
En resumen, llenar el tanque en 2026 es un ejercicio que no solo depende del mercado energético global, sino también de la manera en que los impuestos y la logística se reparten sobre cada peso pagado.